4 de abril de 2011

Introspectiva sexual hacia la normalidad

Para esta semana, decidí externar algunas cuestiones acerca de la sexualidad, un tanto para aclarar mis ideas de la tesis, otro tanto para aliviar de cierta manera la culpa de algunos individuos con respecto a sus prácticas. Lejos de tratarse de un ejercicio de "salir del closet" o una justificación, se trata de un esfuerzo de vencer mis inhibiciones (Si, incluso los antropólogos sufrimos demasiado de ansiedad al tratar estos temas) como investigador al mismo tiempo que intento separar la idea de perversión o maldad de las prácticas sexuales alternativas, idea muy difundida por diversas comunidades religiosas y que siendo sincero, solo segrega a los individuos en vez de lograr una comprensión efectiva de los fenómenos y sus causas.

Como una última aclaración, si, intento desconcertar al lector esta semana, así que mejor disfruten el viaje.

El tema de la sexualidad, uno de los máximos tabus en occidente, ha sido también uno de los mas remarcados por los medios de comunicación masivos debido a su capacidad de atraer a la gente. Y no es para menos debido a la gran cantidad de prohibiciones, dichos y valores que giran en torno a ella. Curiosamente, al momento de tratar estos temas, estos son censurados, limitados, enmarcados dentro de las acciones "normales", se dicen miles de consejos, posiciones, afrodisiacos, recetas y rutinas que sin lugar a dudas pueden ayudar a la salud o al desempeño sexual del individuo. Sin embargo, este discurso público es eso, público, por lo que omite de manera conciente o inconciente todo lo que pasa tras cortinas, los deseos difíciles de explicar, lo perverso, lo malvado, lo desviado, aquello que no se ajusta al imaginarium colectivo y sin embargo sucede. De nuevo, aquello que se sale del rango de lo normal.

Y eso sin mencionar los estereotipos que se crean...



Pero entonces, hablemos de lo considerado normal, esto es, la sexualidad entre una pareja heterosexual casada monógama. Que si bien es un ideal muy bello, se ha visto por medio de estudios científicos que al ahondar en la historia de vida de los individuos no solo sale a la luz lo evidente (que existen otras formas de vivir la sexualidad), sino que estas elecciones son practicadas por la mayoría de la población de alguna forma u otra. Si gente, aunque parezca difícil de reconocer, el universo es demasiado grande para solo una opción considerable de existir.

Solo pensemos en la época de experimentación homosexual que viven muchos adolescentes antes de inclinarse hacia alguno de los múltiples vectores o los gustos particulares de los individuos con respecto a juguetes, posiciones, roles, o fetiches que llevan a sus relaciones íntimas de manera oculta, casi como ritual obscuro, que aunque ocurran en un ambiente de respeto y mutuo acuerdo no dejarán fácilmente su status de innombrables. La diferencia radica en que siempre se segrega lo que se observa a simple vista, por lo que si bien la culpa en nuestra sociedad no es eliminada de las conciencias, estas prácticas son permitidas siempre y cuando nadie se entere de ellas.

Pero para esto existen diversos grados de desviación admitidos, que si bien no existen como categorias fijas, estos pueden medir el grado de aceptación que un individuo podría recibir de sus contemporaneos en caso de que saliese a la luz la práctica. Desde el uso de vestuarios considerados excitantes, pasando por el sadomasoquismo y los clubes swingers hasta llegar a los actos sexuales colectivos con reglas específicas por sesión o los furries. Todos queremos cuidar el status, exponerse, no es una opción.

Ahora pregunto, ¿Cuántas veces no hemos intentado algo alternativo en nuestras relaciones de pareja? Si bien la pregunta es retórica, deberíamos cuestionarnos demasiadas cosas, en especial, si muchas de las acciones del individuo en este campo no corresponden a sus más personales deseos.

¿Y para que hablar de todo esto? Fácil, para llegar a uno de los mayores problemas de nuestra sociedad, la insatisfacción sexual.

Puede sonar idiota, yo lo se, pero pensémoslo desde este punto de vista, somos animales que si bien somos racionales (que tanto ni idea), somos el producto de la evolución y por lo tanto, nuestra forma física nos limita al mismo tiempo que nos brinda posibilidades, obviamente modificadas por la cultura en la que crecimos, en este caso occidente, una cultura de culpa y vergüenza que reprime los deseos de la población, los convierte en valores como la virginidad sanctificada (un metodo de control para el dominio masculino) y deja a la población sin muchas posibilidades de comprenderse sexualmente. De aquí, estimados lectores, devienen diversos problemas de nuestras comunidades. Por ejemplo:

  • La discriminación hacia homosexuales, heterosexuales, transgénero, intersexuales y demás identidades, ya sean de género o sexualidad.
  • El control sobre la sexualidad femenina, piedra angular de prácticas como el machismo o el sexismo.
  • Depresión y sentimientos de culpa por no lograr cumplir las expectativas de la sociedad.
  • La clásica relación Sexualidad = Maldad.
  • Desinformación hacia temas de salud pública como el uso de anticonceptivos o prevensión de enfermedades de transmisión sexual.
  • El ataque contra individuos con vida sexual activa.
  • Falta de comunicación dentro de las parejas, lo que puede llevar a fenómenos como la búsqueda de los deseos reprimidos fuera de la relación o al progresivo deterioro emocional.
  • La negación de la sexualidad a los ancianos.
  • La deshumanización y discriminación de los trabajadores sexuales.
Si seguimos a las consecuencias de esta línea podremos ver uno de los tantos factores que contribuyen al vacio emocional de nuestro ambiente, momento y lugar que si bien posee un background católico moralista intenso, está buscando luchar contra sus ataduras de mas de una manera, algunas no tan constructivas, que de forma definitiva reavivan la histeria colectiva en la cual nos desenvolvemos diariamente. Así que gente, si no dañan a nadie, ¿Porqué autoreprimirse?

Amarrar, vestir, golpear, besar, acariciar, hablar, comer, gritar, escuchar u observar, todos verbos que pueden ser combinados en infinidad de presentaciones y prácticas, todo depende de nuestros gustos, humor y personas con las que compartamos nuestro ser (o la mas predecible soledad XD). Conocernos es el primer paso para liberarnos y en consiguiente aceptarnos, lo que en última instancia culminará en una forma mas sincera y productiva de relacionarnos con los demás. Eso definitivamente es mejor que escondernos en nuestras fantasías. Después de todo, ¿Dónde quedó la normalidad?

Para finalizar, dejaré aquí un video que podría explicar un poco mas mi punto, espero dure el tiempo suficiente para que lo vean antes de que alguien como Youtube (lugar de donde lo saqué) me haga quitarlo:





P.D.- E incluso al final de la edición de este texto de mero corte reflexivo me costó mucho trabajo publicarlo, de hecho es corto, prueba tremenda del poder de la autocensura.

P.D. 2.0- Me acaban de preguntar si soy gay (que no tendría la mayor trascendencia si lo fuese), a lo que deberé de decir nop. Siento si rompí las ilusiones de alguien.

3 comentarios:

  1. Que interesante el nivel de reflexión al que puede llegar un antropólogo físico (presumo que te asumes como tal; a estas alturas, ya debe ser así), sobre todo en el caso de un tema que resulta tan incomodo en otros sectores, más en el caso de nuestra sociedad con su ya característica doble moral.

    A mi me sigue produciendo una enorme insatisfacción la idea de ser un animal con constructos culturales en torno a la sexualidad, como por ejemplo: la 'moral', que implica no un ejercicio de raciocinio /per se/, sino una limitante a la verdadera calidad y cualidad sexual que deberíamos ejercer. Obviamente tales limitantes de vez en vez resultan adecuadas y oportunas, por ejemplo en el caso del tema de la pederastia y otras filias y parafilias, pero también habría que revisar que tanto hemos restringido nuestra sexualidad en orden de preservar una 'normalidad' que entra en esta idea de ser "moralmente correctos".

    PS. Me da gusto saber de personas que piensan como yo. Antropólogo tenías que ser.

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  2. Concuerdo perfectamente con el Señor Monstruo-Perro; y agradezco esta publicación; sobretodo, agradezco el excelente final. Muy ilustrativo.

    Si bien, no podemos negar que esa doble moral y demás defectos que podemos encontrar, no son más frutos que de la propia cultura; como Antropólogos tenemos el deber de hacerlo evidente, porque dijo algún Antropóloga muy lista alguna vez: "Si bien, la Antropología no puede inmiscuirse en los asuntos culturales de una sociedad, ni mucho menos intentar modificarlos; sí puede tener una participación activa en el cambio social" Refiriéndose, precisamente a lo que haces, Sergio; informar a la gente. Gracias!


    P.S. Este video, cabe aclarar, fue prohibido en 11 países, y en México, para poder acceder a verlo; necesitas tener una cuenta en youtube que comprueba tu mayoría de edad.

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  3. Honestamente he de decir que yo soy chapado a la antigua.

    Justamente hace unos pocos minutos acabo de tener un pequeño debate/discusión sobre la sexualidad con un chico de 17 años, diciendo que "todo el ritual" que tiene el sexo debería ser suprimido, pues el sexo es una cuestión de impulsos.

    Yo, en cambio, pienso que el sexo no es sólo la cuestión del placer y el orgasmo al final del acto (o los orgasmos, segun sea el caso), sino sobre la confianza. Un acto sexual, en mi opinión, es entregarse, y confiar plenamente en la persona con quien se comete el acto, independientemente de todo lo demás que conlleve.

    Éste conflicto culminó con enojo y con bloqueo de direcciones.

    Para mí el sexo significa la máxima expresión de confianza y de sentirse seguro con alguien, incluso el "sexo pagado", pues se está confiando en la persona, independientemente de todo.

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