29 de marzo de 2011

¿Tú Mexicano?

La semana pasada, mientras viajaba por el metro hacia mi servicio social, me tocó ver como un hombre de alrededor de los 30 años leía el Laberinto de la Soledad de Octavio Paz. Este libro, consultado por mi para un trabajo de Literatura en mis tiempos de preparatoria, me llevó inmediatamente a plantearme de nuevo una pregunta recurrente: ¿Qué es ser mexicano?


Y no es para menos, ya que si le preguntase a varias personas que características o hechos nos convierten en mexicanos todos me dirían cosas muy distintas. Curiosamente, este problema de la mexicaneidad nos viene persiguiendo desde el origen de México mismo.

Nuestro país, una nación oficialmente independiente desde el año de 1821, es producto del enfrentamiento de dos mundos. El reino de Castilla ( no España), con todo el vagaje europeo que lo caracterizaba y saliendo de una ocupación musulmana de siete siglos, era una combinación bastante peculiar de tradiciones, gente y conocimientos que aún no terminaba de salir de la edad media para entrar al renacimiento. Por el otro lado, se encontraban las civilizaciones nativas, que al ser consideradas aliadas o conquistadas por los anteriores, dieron pie a un proceso de fusión cultural lento pero poderoso, que poco a poco lloevaron a las costumbres y usanzas de la época colonial del Reino de la Nueva España.

Curiosamente, con el tiempo se ha perdido mucho de ese orgullo patriótico, negando una o ambas raices, la gente busca sus orígenes y linajes en Europa o en los decendientes del imperio azteca o maya (los otros grupos indígenas, bien gracias). Sin embargo, si bien existen muchos individuos que no poseen alguna de las dos raices debido a sus particularidades familiares, la mayoría de nosotros es producto del mestizaje y por ende, seguimos siendo testigos de continuaciones o modificaciones de tradiciones muy novohispanas como la comida corrida o del arte de ese momento.

Ahora imagínense si metemos a la ecuación la comprobada tercera raiz de algunos estados de la república o a los inmigrantes de hace algunas generaciones (franceses, ingleses, japoneses, guatemaltecos, libaneses, etc.) cuyos descendientes actuales son parte de las tradiciones y celebraciones consideradas como mexicanas. Realmente nos encontraríamos en un problema al intentar definir al mexicano por cuestiones meramente físicas visibles o genéticas.

Si nos vamos a los principios de legalidad, nuestras instituciones nos dicen que son mexicanos:
  • Los que nazcan en el territorio de la República, sea cual fuere la nacionalidad de sus padres.
  • Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos nacidos en territorio nacional, de padre mexicano nacido en territorio nacional, o de madre mexicana nacida en territorio nacional.
  • Los que nazcan en el extranjero, hijos de padres mexicanos por naturalización, de padre mexicano por naturalización, o de madre mexicana por naturalización, y
  • Los que nazcan a bordo de embarcaciones o aeronaves mexicanas, sean de guerra o mercantes.
Pero no todos los individuos que cumplan alguno de los requisitos anteriores podrían ser considerados mexicanos (digo, he visto gente que se cree nacida en Inglaterra en la Condesa), además de que siempre existe la posibilidad de que aún naciendo en territorio nacional tu nacionalidad sea otra debido a una decisión familiar o personal. Por lo tanto, no nos podemos basar solo en las leyes de nuestro país.

Otras personas han apelado al llamado "ingenio mexicano". Y con este, a la capacidad "innata" o sobrenatural de reparar cualquier problema, artefacto o hecho social por medio de una barata y en muchas ocasiones temporal solución. Sin embargo, debo de decir que la cultura del alambrito no la he visto en todos lados, por lo que no podría considerarse parte de nuestra esencia.

Por otro lado, algunos gustos o aficiones también pueden ser considerados como muy mexicanos. Tales como ver o practicar el fútbol (Y mejor si es un partido de nuestra competente selección mexicana), buscar una sana competencia de albures, observar algún programa de los domingos Televisa o sábados TV Azteca y porqué no, disfrutar de comer todo con picante, gusto de donde se desprende la famosa frase "El mexicano ama como comer con chile". Cada quién verá que tanto se cumple este dicho.

Y hablando de comida, es imposible pensar en la identidad mexicana sin referirse a su altamente reconocida (y miserablemente imitada) tradición culinaria. Las fiestas mexicanas realmente no podrían ser concebidas en el imaginarium popular sin el uso de los platillos populares de cada región. Así, tacos de mil y un sabores, enchiladas, tamales, pozole y el tequila podrían ser invocados para un 16 de Septiembre sin el menor problema. Pero recordemos que México es diverso y si bien estos últimos platillos nos gustan a la mayoría, son los estandartes elegidos por los medios masivos y por lo tanto, no representan de ninguna manera ni una ínfima parte de la variedad de platillos y preparaciones que pueden alcanzar los hogares mexicanos a lo largo del tiempo. Si no me creen, podrían ir a Oaxaca por unas tlayudas, a la región huasteca por un delicioso zacahuil (Tamal de dos metros de largo hecho de puerco) o a la bella ciudad de Acámbaro en Guanajuato por un pan que no podrán olvidar fácilmente. ¿Entonces ni por comer cosas parecidas? Esto de ser mexicano se complica mas y mas cada vez.



Esta idea de los regionalismos me lleva al siguiente punto que me gustaría tocar, la poca homogeneidad de México como país.

Quien haya viajado a Nuevo León, Baja California, Guanajuato, Puebla o Campeche (Para nuestros lectores extranjeros, estos son diferentes estados de nuestro país), habrá comprobado que la gente viste, escucha, se mueve, habla y come diferente. Eso sin contar las diferencias físicas. México posee regiones tan diversas que si no contásemos con fronteras establecidas, bien podría hablarse de diversos países con dinámicas muy distintas. En pocas palabras, hay regiones donde el mariachi es un mito, un zarape una curiosidad y la llorona nunca se ha aparecido. Y no por eso sus habitantes dejan de ser mexicanos.

Entonces, ¿Cuántas maneras hay de ser mexicanos? En mi personal opinión yo creo que tantas como individuos. Que si bien existen modelos o símbolos a seguir, cada individuo aprehenderá estos de acuerdo a sus circunstancias, por lo que cada quién tendrá una idea personal sobre ser mexicanos. ¡Gente que no ve el fútbol, la lucha libre o no cree en la Virgen de Guadalupe, despreocúpense, su mexicaneidad no depende de ello! pero eso ya lo saben XD

¿Cómo definirlo? Mmm la verdad no se, estuve revisando diversas aproximaciones como las leyes, la comida, las tradiciones, la familia y llegué a un punto muerto. Sin embargo, me atreveré a decir que el mexicano es la intersección de todas las anteriores categorías, que al momento de convertirse en presente y una acción definida se traducen en ."lo mexicano", un fenómeno que solo puede ser entendido en movimiento.

Por último, me gustaría saber las opiniones al respecto, ya sea por medio de lluvia de ideas, un párrafo, actividades, gustos, personalidades, etc. que nos ayuden a descubrir que es el ser mexicano. Para los extranjeros, ¿Qué piensan de los mexicanos? Muchas gracias por leernos de nuevo.

3 comentarios:

  1. Muy buen texto, me parece. Efectivamente, creo que lo que define la mexicaneidad es la pluralidad de las existencias varias en un individuo. Quizá no me gusta el fútbol pero, ¡Ah, cómo me lleno de tacos!... Y precisamente ello, que dentro de toda la existente variación interna en el país, puedas tener la libertad de elegir y aún así denominarte Mexicano. Países con pluralidad como la que conocemos nosotros, hay pocos en verdad.

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  2. Pues no sé tu, pero yo sí me considero mexicano, es más cada 16 de Septiembre salgo a la calle con un chile jalapeño en mi boca a tirar balazos al aire con la colt single action army de mi abuelo, y cada vez que lo hago, siento que emana más mexicanidad de mi y...

    nah, no es cierto.

    Ya en serio. Después de leer y releer tu texto, dos cosas me vienen a la mente. La primera, es un libro del cual sí tengo la referencia, es de David Brading, 'Los orígenes del Nacionalismo Mexicano'; el ensayo de Brading distingue entre esta ruptura ideológica con respecto a lo que era ser mexicano antes y después de la Revolución, y gran parte de lo que mencionas, tiene un referente directo a esta etapa de la Historia de México y cómo todo eso sirvio específicamente con fines de adoctrinamiento.

    El segundo es un texto que llegó a mis manos un día (en realidad a mi buzón de correo electrónico), ya sabes, de esas cosas en onda 'fanzine', en donde el autor mostraba su indignación sobre la idea generalizada de lo que es 'ser mexicano' [idea, a mi entender, sumamente contaminada por el estereotipo nutrido a lo largo de mucho tiempo con esta serie de imágenes típicas del mexicano, ej. Pedro Infante, personaje que no tienes idea cómo me caga]. El pequeño artículo, recuerdo bien, citaba varias partes del texto de Paz al que refieres –libro que igualmente tuve que leer en ¡secundaria y en preparatoria!–, al final el autor llego a la conclusión de que él no era mexicano, porque no era guadalupano, ni veía los juegos de la "selección azteca", ni sentía un gusto incontrolable por la gran variedad de chiles que produce el país, ni le gustaba el mariachi, pero contradictoriamente, no sé si adrede, terminaba con esta idea "pero, ah como extraño los tacos". El autor escribía desde Birmingham, igual ya tenía el 'síndrome del Jamaicon', quién sabe.

    Tal vez el adjetivo sólo sirva para eso específicamente, englobar la enorme diversidad cultural, pluriétnica y multiforme que conforma nuestro país, nuestro querido país.

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  3. Yo siento que el ser mexicano es algo mucho menos tangible que eso, y lo digo porque en realidad con lo único que me identifico de lo que pusiste es la comida y la maravillosa ideología de arreglar todo con hilo dental.

    Siento que el ser mexicano es estar orgulloso del país de origen. No de la ideología derrotista que es tan común en México, no de los gobiernos que nos tienen por los suelos, ni de los medios de comunicación, sino de todo aquello intangible, la herencia cultural y social, todo lo que tenemos que supone la herencia de la carne mexicana (jaja ironicamente modificando una cita de Shakespeare).

    Yo digo que es así porque al vivir en el extranjero después de vivir en México toda mi vida, la identidad como mexicano me queda como el orgullo por mi cultura, pero no mi presente social.

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